Todo gratis

¡GRATIS! Una palabra mágica, un recurso infalible en marketing con el que siempre se consigue atraer miradas. ¿Hemos conseguido retener con ella tu atención? Pues sigue leyendo.

Lo queremos todo barato, más barato todavía, por favor, incluso si puede ser, gratis.

Comparación de precios a un clic, Amazon, Aliexpress, fabricantes que abren una tienda online haciendo competencia desleal a su propia red de distribuidores… ¡Esto es la jungla! Internet abrió la puerta y se colaron vientos de competencia global despiadada que han traído tempestades de desigualdad e insostenibilidad. Comprar gratis o a precios ridículos tiene consecuencias que no siempre sabemos ver. Reflexión nº1

Cuando una marca nos ofrece algo gratis solo podemos pensar una cosa: el producto somos nosotros mismos. Nuestros datos son valiosos y el gratis de hoy no es otra cosa que una estrategia para conseguir la venta de mañana. Abominamos de Facebook y Google “que lo saben todo de nosotros”, que nos espían por el micro del teléfono, bloqueamos las cookies y pedimos que las apps no nos rastreen… ¡pero vendemos nuestro email a cambio de un pdf descargable GRATIS! Reflexión nº2

Un profesional vende su tiempo de trabajo (y el tiempo que invierte en adquirir y perfeccionar sus conocimientos). Y el tiempo es lo más valioso que tenemos ¿no? Todos los productos y servicios tienen un valor, el talento tiene un valor, pagar un precio justo por ello no es una cuestión altruista, ni una cuestión moral. Por el contrario, no hacerlo tiene nefastas consecuencias para todos, para quien lo compró barato o lo consiguió gratis, también.

Reflexión nº3

El trabajo creativo y el tiempo de un autónomo se compran muy barato. Nadie duda de la tarifa de un cirujano, de un piloto o un abogado. Pero poner en valor el trabajo creativo, es otro cantar. En nuestro sector lo vivimos a diario. “Gestionar redes sociales”, diseñar un cartel, redactar los textos de una web, puede hacerlo cualquiera ¿no? Es posible, claro. Abrir un perfil en Instagram es gratis y apenas lleva unos minutos, existen aplicaciones de diseño gratuitas y para escribir basta un papel y un boli. La diferencia está en hacerlo bien o en hacerlo mal; en los resultados que se obtienen si lo hace cualquiera o si lo hace un profesional; y, lamentablemente, también en las consecuencias para la marca que elige a cualquiera para hacer lo que debería hacer un profesional. Abrimos nuevo debate. Clientes y profesionales, creativos, autónomos, adictos a la ganga, colegas social media, estamos deseando conocer vuestra opinión, ¡os leemos!




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